Ejemplar trabajo multisectorial logra avances en la calidad de vida de comunidades rurales de Los Ríos

Los Ríos, 6 de mayo de 2010.-

Como parte del proceso ciudadano “Nueva Región, Cómo Vamos”, la iniciativa ha conseguido sentar en la misma mesa a empresas forestales, comunidades rurales, municipios y servicios públicos; generando acuerdos y acciones tendientes a mejorar la calidad de vida de las personas.

Es sabido. La relación de vecindad entre empresas forestales y comunidades rurales aledañas a los predios explotados, ha tenido una historia más de agraz que de dulce. Permanentes desencuentros, denuncias de impactos en el agua, deterioro de caminos o robo de madera, son algunos de los hechos que han mantenido la tensión en las zonas cohabitadas por ambas partes.

Intentos parciales por mejorar la situación ha habido. Algunos han fallado; otros han tenido éxito relativo. No es fácil. La dinámica de la industria forestal lleva consigo una serie de factores que hacen complejo el escenario. Externalización de servicios con empresas contratistas, dispersión de predios explotados y deficientes niveles de comunicación entre si, se suman a la serie de baches de esta difícil relación.

Con este telón de fondo y tras un riguroso proceso de levantamiento de información realizado desde 2003 durante la elaboración de diagnósticos comunales; a fines de 2007, el equipo de profesionales del programa (no gubernamental) Eco-Región Agenda Local 21 (AL21), tomó la iniciativa y contactó a las partes involucradas para establecer mecanismos que sirvan para abordar los impactos y oportunidades detectadas. “Las temáticas relacionadas a estos impactos fueron permanentemente relevadas por la comunidades rurales. Los casos se repetían y eso nos motivó a iniciar el trabajo”, sostiene Carlos Vergara, ingeniero forestal de AL21.

Para el profesional, estos problemas muchas veces permanecen invisibilizados y eso dificulta su tratamiento. “A nivel regional el tema que más atención concentra sobre el sector forestal, al menos en la prensa, son los impactos de la industria de celulosa, hoy en día el ducto al mar que pretenden construir; pero la realidad rural es otra y no por eso menos importante”, agrega Vergara.

Desde 2009, la iniciativa surgida desde AL21 pasó a ser parte del proceso ciudadano “Nueva Región, Cómo Vamos”, siendo así avalado y financiado por la Unión Europea y la Fundación Avina. A partir de ahí se priorizó a la comuna de Corral para establecer un plan piloto que se inició con la instalación de una mesa multisectorial integrada por las empresas forestales Masisa (Tornagaleones), Anchile y Valdivia; el municipio local; comunidades rurales de la zona; servicios públicos y la gobernación provincial de Valdivia, que ha encabezado el proceso.

PLAN DE ACCIONES CONCRETAS
La conformación de esta mesa se convertía en una oportunidad única para afrontar los añosos problemas, esta vez de manera concreta y eficaz. Para aquello, luego de varios meses de visitas a terreno, reuniones periódicas y detección de responsabilidades, comenzó a tomar cuerpo lo que más tarde se convertiría en un inédito plan que aborda acciones específicas tendientes a mejorar la calidad de vida en 6 localidades rurales de Corral.

El plan de acción aborda 3 macrotemas del que se desprenden una serie de tareas y responsabilidades. Estas tratan aspectos relacionados a la protección de cursos de agua; seguridad vial y mejoramiento de caminos; así como también el fortalecimiento al sistema de comunicación e información entre las partes.

A 7 meses de la puesta en marcha de este convenio, los avances han sido notables en algunos sectores. “Hemos logrado una tranquilidad respecto a los reiterados cortes de luz que habían antes cuando por lo temporales caían ramas sobre los cables. La empresa se ha preocupado que sus árboles no nos dejen más a oscuras. Ahora necesitamos que las forestales no contaminen las captaciones de agua que usamos”, sostuvo Ofelia López, presidenta de la Junta de Vecinos de Las Coloradas.

Para Ruth Vera, ex dirigenta de la Junta de Vecinos de Tres Chiflones, el plan de acción ha logrado que por fin se tomen en serio los problemas que les genera la industria forestal en su sector. “Estamos trabajando para mejorar los caminos, la señalética y reparar el puente que se está cayendo”, señaló.

Por su parte, Elizabeth Ampuero, secretaria de la Unidad Vecinal de Futa, considera que “el trabajo del Cómo Vamos ha sido espectacular, pero, aunque las forestales están bastante accesibles a todo, todavía falta que hagan más”, dijo.

Por el lado de las empresas, Mauricio Keppeler, de la Forestal Valdivia, manifestó que “estamos al día y eso nos deja contentos. Hemos tenido muy buena experiencia con las comunidades con las cuales estamos trabajando. Esta iniciativa nos ha ayudado mucho a acercarnos a la gente”, expresó.

Según Luis Montoya, de Anchile, la forestal que representa ha cumplido cerca del 90% de los compromisos adquiridos. “Hemos catastrado todas las ubicaciones de las tomas de agua de nuestros vecinos y ahora tenemos pendiente el control del transporte para evitar el polvo en suspensión”, señaló. En tanto para Alejandro Foller, de Masisa, “aunque reconocemos que quedan muchas cosas pendientes, hemos avanzado mucho con el plan de acción”, indicó.

En la localidad de Catrilelfu llevaban mucho tiempo intentando conseguir la Forestal Valdivia les permitiera ingresar por una zona privada y así poder acceder a sus viviendas con mayor facilidad, especialmente cuando lo hacen con carga. “Se logró que nos dieran el paso y ahora comenzarán a construir un camino que será público”, indicó Betzabé Pérez, presidenta del Comité de Pequeños Agricultores del sector.

La dirigenta alude a un anhelo que lograron materializar con un convenio firmado recientemente entre la municipalidad de Corral y la Forestal Valdivia, donde en conjunto financiarán la construcción de un camino que se hacía cada vez necesario. Para aquello, la empresa cedió en comodato una franja de su predio y aportará con $5 millones, mientras que el municipio destinará poco más de $2,3 millones.

Durante la formalización de este convenio, el alcalde de Corral, Gastón Pérez, señaló que “este tipo de acciones son un ejemplo que debemos ir aprovechando y concretando. Estamos concientes de lo que esto significa para la comunidad de Catrilelfu y eso nos deja muy satisfechos”.

Por su parte, Cristian Durán, subgerente de patrimonio de Forestal Valdivia, dijo que “agradecemos esta invitación, ya que la generación de alianzas público-privada siempre son necesarias para avanzar. Ahora podrá haber tránsito todo el año y eso mejorará la conectividad de nuestros vecinos”, sostuvo.

LA CERTIFICACIÓN COMO HERRAMIENTA FUNDAMENTAL
El interés por llegar con sus productos a exigentes mercados del exterior, ha motivado a las empresas forestales a mejorar sus estándares de producción y calidad y así lograr obtener la certificación de instituciones internacionales como FSC (Forest Stewardship Council) o Consejo de Manejo Forestal, cuyo objetivo es promover un manejo ambientalmente responsable, socialmente beneficioso y económicamente viable de los bosques.

De las 3 empresas que se han hecho parte de esta iniciativa implementada por el proceso “Nueva Región, Cómo Vamos”, sólo 2 han logrado hacerse del sello de FSC; Masisa y Anchile. Forestal Valdivia, en tanto, se encuentra intentando conseguir la certificación, sin embargo, en una reciente pre-auditoría realizada por un organismo externo, se pudo constatar importantes falencias en los procesos de esta empresa, revelando que sus actuales prácticas no cumplen debidamente con los principios de sostenibilidad de este sello.

Para Carlos Vergara, del Programa Eco-Región Agenda Local 21, muchos de los impactos que se advierten en las comunidades rurales que cohabitan con las empresas del rubro, tienen relación al menor o mayor cumplimiento de los estándares fijados por los sellos de certificación. “Creo que esto nos ayuda a enmarcar el trabajo y ver las responsabilidades que tienen las empresas con los territorios”, sostuvo.

El desconocimiento de estos sistemas también ha llevado a que el control social de los mismos sea todavía deficiente. Es por eso que durante el desarrollo de la iniciativa, se han llevado a cabo una serie de charlas y capacitaciones orientadas a las comunidades, municipios y servicios públicos para que sean los propios pobladores quienes reconozcan irregularidades de parte de las forestales.

NUEVAS COMUNAS SE SUMAN AL TRABAJO
La experiencia de Corral ha dado paso para que comunas como Los Lagos y Máfil también inicien un proceso de mitigación y prevención de impactos de la industria. “Fue la municipalidad de Los Lagos la que se acercó a nosotros y con ellos llevamos cerca de 2 meses de trabajo. Actualmente también estamos empezando a operar en Máfil; comuna de Los Ríos que posee uno de los porcentajes más altos de plantaciones de especies exóticas en su territorio y donde existe presencia de las mismas 3 empresas. Dentro de un par de meses más, esperamos también llegar a La Unión”, señaló Carlos Vergara.

Extender el área de acción a otras zonas de la región, es uno de los próximos desafíos del NRCV, lo que se suma a la intención del equipo abordar temas como el paisaje del territorio, que se ha visto fuertemente impactado con la tala rasa de plantaciones. “Se está terminando la primera política regional de turismo y ahí se busca que Los Ríos se posicione como un destino de Selva Valdiviana; pero resulta que los impactos de la industria forestal no son coherentes con lo que se espera lograr. Lo bueno es que ya hemos tenido conversaciones al respecto con las empresas y se han mostrado dispuestas a avanzar en este camino. Hace 5 o 10 años atrás, esto habría sido impensado”, sentenció Vergara.

De igual forma, otro de las metas propuestas por la iniciativa se relaciona con el inicio de un trabajo en las cuencas. Para esto, se busca llegar a un co-manejo de las fuentes de agua para así preservar su calidad y cantidad, protegiendo así las necesidades de los vecinos de los sectores rurales.

Finalmente el equipo del NRCV se ha planteado el desafío de promover que las empresas forestales se integren y aporten al desarrollo económico local de la región de Los Ríos. “Desde la mirada ciudadana y de los demás sectores productivos, se aprecia que el rubro forestal no se ha abierto a interactuar más armónicamente con las zonas en que se desenvuelve”, puntualizó Carlos Vergara.

La ejecución del plan de acción impulsado por el NRCV, se convirtió en la primera experiencia a nivel nacional donde un trabajo colectivo entre empresas forestales, comunidades rurales y servicios públicos, genera resultados concretos para la calidad de vida de las personas.